Jaque Mate: No Te Esperes al Último Momento para Hablar

Cada quien tiene un concepto distinto de lo que es morir; todos enfrentamos y vivimos el tema de un modo distinto (con todos los sentimientos que esto provoca e implica). Morir y hablar de ello abarca un abanico de posibilidades, con emociones negativas como inquietud, miedo, ansiedad, incertidumbre o soledad, entre otros, o algunas positivas como pueden ser confianza, tranquilidad, esperanza y unidad.


Es muy común escuchar lo importante que debe ser planear y decidir cuando estamos sanos, pero realmente es poca la gente que lo hace. Tomemos dos datos duros como referencia:


  1. De acuerdo a una encuesta de The Conversation Project, el 90% de la gente dice que es importante hablar con su familia acerca de sus deseos para el final de su vida, pero solamente el 27% lo ha hecho.

  2. En la misma encuesta, otro resultado fue que 80% de la gente dice que en caso de tener una enfermedad terminal, le gustaría que sus médicos estuvieran conscientes de sus deseos al final de la vida y de las medidas que les gustaría (o no) recibir, pero solamente el 7% le ha comunicado a sus doctores cuáles son esos deseos.

En México mueren más de 650 mil personas al año de acuerdo al INEGI, que son casi el total de habitantes que tiene el estado de Baja California Sur; esto equivale a que mueren 15 personas cada minuto.


El número no es menor y por otro lado, la esperanza de vida sube, por lo que es importante que si vamos a vivir más, realmente lo hagamos de manera plena y lo mejor que se pueda. Justamente por éste motivo es que vale la pena decidir y planear cuando estamos sanos y en pleno uso de nuestras capacidades, para poder preocuparnos por lo que realmente vale la pena.


Retomo el número de mexicanos que mueren cada año: 650,000. De acuerdo a estudios, podemos decir que alrededor del 60%, casi 400,000 personas (390,000 para ser exactos) quisiera morir en casa, con la tranquilidad que eso conlleva, pero por varios motivos, se estima que desafortunadamente, sólo el 10% logra que ese deseo se cumpla y aproximadamente un 30% ingresa la Unidad de Terapia Intensiva y recibe cuidados intensivos antes de morir en un hospital o institución de salud.


El problema de esto, es que aunque los equipos médicos de cuidados intensivos hacen su mejor esfuerzo por proporcionar cuidados de la más alta calidad en un paciente que se enfrenta al final de su vida, puede que sea demasiado tarde como para que éste decida dónde quiere morir, quién le gustaría que estuviera cerca y cómo le gustaría que se manejen sus síntomas.


Para tomar decisiones con sentido hacia el final de la vida, una persona debe visualizar cómo quisiera que fueran sus últimos días y determinar qué sería importante y cuáles serían sus prioridades durante ese tiempo; éstas decisiones pueden ir desde estar en paz, evitar que nuestros seres queridos se preocupen, disfrutar en la medida de lo posible hasta el último día o decir un “perdón” o un “te quiero” antes de que sea demasiado tarde.


Lo que hace que esto pueda ser difícil es que en muchos casos pensar en morir o hablar de ello, va en contra de la cultura actual, una cultura que niega a la muerte. A veces es útil tener una guía que nos permita pensar en lo que deseamos y en lo que preferimos evitar.


En México, casi todos los estados cuentan ya con una Ley de Voluntad Anticipada, pero es una figura que se ha adoptado tanto como debería y que algunas personas ven como un trámite.


¿Cómo podemos impulsarla? Logrando que cada vez sean más las conversaciones del tema, con guías que nos permitan a nuestro ritmo y con un enfoque positivo, “tirar el muro”, decidir y sobre todo, comunicar dentro de lo posible esas decisiones para que puedan ser respetadas, tanto a nuestros seres queridos, como a nuestro médico.


Recuerda que nuestro contacto con la muerte de seres queridos, de familiares, de amigos, ha moldeado la manera en la que vemos la muerte como concepto y define la manera en la que queremos que se den nuestros últimos días. No debemos olvidar que lo mismo sucede con los médicos, definiendo cómo viven el tema las personas cercanas a nosotros, a quienes atienden e influirá en los recuerdos que dejen en nosotros.


Puedes ver el proceso como un juego de ajedrez: no se trata solamente del próximo movimiento, del más cercano, sino de ir varios pasos adelante que el contrincante para poder ganarle la partida. En éste caso, el contrincante es la mala comunicación, la urgencia, la prisa y la imposibilidad de decidir, por lo que si adelantas tus movimientos, la partida casi seguro que la ganarás tú: jaque mate. Así, evitarás culpas innecesarias y muchos "hubiera" en tus seres queridos al quitarles el peso de decidir por ti.


Si estás sano, en pleno uso de tus facultades y aprovechas el momento como el mejor para decidir y hablarlo, evitarás preocupaciones para ti y para tus seres queridos y todos estarán más tranquilos. Piensa bien tus decisiones y ten la confianza de que pueden cambiar a lo largo del tiempo pero hazlo, no lo dudes, el mejor momento es hoy.


Si necesitas orientación o tienes comentarios, estamos aquí, contigo.

Entradas destacadas