Cuatro hermanos pierden a uno de sus padres, ¿viven el duelo igual?

Cuando perdemos a un amigo o a un ser querido, vivimos esa pérdida intensamente por tratarse de alguien importante para nosotros. Lo más “normal” es que pensemos que esa tristeza, soledad, desesperación o el sentimiento que tengamos (que por cierto son “ciclos” y lo que sentimos puede cambiar de un momento a otro), sea lo mismo que viven otras personas que también sufrieron la pérdida.


La realidad (o el problema), es que no todos vivimos la pérdida de la misma forma, porque a pesar de haber perdido a la misma persona, teníamos una relación distinta. Se me ocurren dos ejemplos para explicarte mejor esto, ya que puede ser confuso.


hermanos abrazados

Primero, el de cuatro hermanos que pierden a su papá; todos perdieron a su padre, pero la relación de cada un de ellos con él, muy probablemente fuera completamente distinta y por lo mismo, cada uno vivir su duelo de manera diferente. No me refiero a la cercanía o a que hubiera especial predilección entre el padre y alguno de ellos, sino a que aunque la relación fuera exactamente igual con los cuatro, cada uno tiene una personalidad diferente, cada uno ve la vida (y claro, la muerte) de una manera en particular y por supuesto, cada uno formó distintos recuerdos y percepciones, aún tratándose de un mismo evento; no podemos comparar los duelos, todos son diferentes.


Otro ejemplo, el de dos personas que se conocen y ambas comparten que perdieron a su mamá. Ambas “comparten” la pérdida de una madre, pero la relación y los símbolos que la caracterizaban son distintos en ambos casos. Es por eso que a veces nos es tan difícil escuchar que alguien nos diga “lo siento mucho” o “entiendo cómo te sientes” y que podamos creerlo; no es falta de confianza, sino que en verdad no creemos que puedan sentirlo ni que puedan entender cómo lo hacemos nosotros.


Es por eso que en situaciones así, lo mejor es tratarse con cariño y tener presente que aun siendo de la misma familia, no todos viven el proceso de la misma forma. Algunos lloran, otros quieren salir corriendo; otros se enojan y gritan, mientras que hay quienes no pueden llorar o quienes no dejan de hacerlo. Pueden querer dormir o quedarse en casa, o querer salir y pasear todo el tiempo. Lo que quiero decir es que cada persona vive la pérdida y duelo que ésta genera de un modo distinto, pero hay algo común: la pérdida que acaban de vivir.


Recuerda que la pérdida no se sufre, sino que se vive (todos los días) y aunque hay sentimientos y momentos que no podemos controlar, en gran medida es algo que depende de cómo decidimos actuar.


Como diría Sheryl Sandberg, ya no tienes la opción A, sólo está la B.

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