"Tengo cáncer y estoy lista para decirle a mi hijo que moriré"

Promovemos que se hable de morir y de lo que deseamos y la historia de Annette nos llamó la atención porque toca justo ese tema, sólo que la persona con la que quiere hablar es un niño de 8 años. Te compartimos su historia y esperamos te deje pensando como nos pasó a nosotros, porque muchas veces por nuestro miedo no nos damos cuenta de lo que pueden sufrir las personas a las que queremos.


Annette es una mujer de 48 años que se siente lista para hablar con su hijo y decirle que tiene cáncer de ovario y que en el mejor de los casos, vivirá de 5 a 7 años más. No puede ser operada y los tratamientos son quimioterapia, que ya recibió y no saben qué tanto función y radioterapia, que sería la siguiente opción.

Me llamó especialmente la atención que en tan solo 6 meses desde que le diagnosticaron cáncer, Annette valora lo que ha aprendido en ese tiempo. No se debería necesitar un diagnóstico para ello, pero ha descubierto quiénes son sus verdaderos amigos, todo lo que puede resistir y qué es lo que de verdad importa. Ahora también sabe que la medicina es imperfecta, incompleta y personal, que el cuerpo humano es un misterio todavía y que los médicos no lo saben todo.


Lo increíble es que Annette no se queja de haber tenido que pasar por una enfermedad para aprender y no es con resignación, ni con enojo, sino con aceptación; comprendiendo que cada caso es distinto y que simplemente es así.


Donde si hay resignación y tristeza es por todo lo que no podrá hacer con su hijo. Al principio solamente le dijo lo básico, que estaba enferma y que era más grave que una gripe y de qué se trataba la quimioterapia. Él no preguntaba nada, pero cuando se iba a dormir se levantaba de la cama para que su mamá lo abrazara de nuevo.


Muchos pensamos que los niños no se dan cuenta o no entienden, pero es sorprendente la capacidad que tienen para comprender a pesar de su edad; por eso es tan importante hablar con ellos de acuerdo a su madurez, con las palabras adecuadas, para no confundirlos ni sobreprotegerlos, porque las dos cosas pueden causarles problemas a futuro.


Annette en ningún momento escondió nada, simplemente trató de ajustarlo al nivel de su hijo y respeto el ritmo en todo momento. Preguntó si podía acompañarla al hospital a la quimioterapia y ella le dijo que sí, pero no fue y se preocupó por la vergüenza que pasaría de que sus amigos en la escuela vieran que su mamá iba sin pelo a recogerlo a la salida. Los dos se rieron.


Lo que Callum no le preguntó a Annette era cuándo moriría. Ella estaba preparada (o al menos eso creía) para decirle que su enfermedad no tenía cura y que ni ella, ni los médicos podían saber cuándo sucedería, pero que estaba físicamente fuerte y que había tomado la decisión de tomar los tratamientos que pudiera para estar ahí para él tanto tiempo como fuera posible y que cuando ella no estuviera, iba a ser alguien muy querido.


Algo en lo que Annette quería hacer especial énfasis era en que él supiera que estaba bien llorar y estar triste, pero también estaba bien reírse y pasarla bien.


Annette estaba muy agradecida por haber tenido tiempo para que su hijo se preparara y para prepararse ella, porque no fuera una pérdida repentina o sorpresiva que dejara asuntos pendientes.

¿Cuántos tenemos esa suerte? Por eso es tan importante no tener miedo y hablar HOY, mejor aún si estamos sanos.


Evitamos hablar de morir y de la muerte y pretendemos que no nos pasará a nosotros y no tomamos decisiones o lo hacemos de acuerdo al miedo que sentimos. La negación, como hablamos en una entrada anterior, no es una opción; vale más la pena enfrentar la realidad y entre antes lo hagamos, más fácil será el proceso para nosotros y sobre todo, para las personas que nos quieren y que son las que se quedarán cuando nosotros morimos. Vivir cultivando relaciones con gente que nos nutre, que da sentido positivo a nuestra vida y realmente tomando en cuenta lo que de verdad es importante.


Annette estaba concentrada en que si no podría enseñar a Callum cómo vivir bien, sí le enseñaría cómo morir bien.


Cuando Annette escribió que estaba lista para hablar con su hijo y decirle que moriría fue en Febrero del 2018 y si los pronósticos de los médicos eran correctos, moriría en un par de años. Sin embargo, Annette murió en Agosto de ese año.


¿Qué hubiera pasado si no hubiera hablado o disfrutado por miedo, por hacer que no pasa nada o porque todavía "tenía tiempo"? ¿Qué hubieras hecho tú?


¿Tú ya hablaste con las personas a las que quieres sobre las decisiones y los cuidados que desearías hacia el final de tu vida? Si no sabes cómo hacerlo, aquí puedes encontrar las herramientas necesarias y varios materiales descargables que en Pal Care hemos preparado para ti.


Si quieres leer el texto original escrito por Annette, puedes encontrarlo aquí.

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